lunes, 6 de marzo de 2017

THIS TIME IS DIFFERENT

 THIS TIME IS DIFFERENT.  EIGHT CENTURIES OF FINANCIAL FOLLY.



También le traía el libro que andaba leyendo  esos días, para que ella le echara un vistazo y durante cierta conversación ante viandas diversas se aseguró  bien que, cuanto menos, lo ojeara.  Finalmente le buscó cierto artículo al respecto, para que se  acabara de enterar bien sobre lo básico. Todo muy didáctico. Tenía gracia la forma en que seguía   el ejemplo que  había recibido.

Huelga decir que se trataba un economista por vocación, de esos que desde los dieciseis años  tuvo clara su vocación: el arte de administrar. Tras haber barajado diversas posibilidades, descubrió  que le apasionaba la economía social y por ende la política.  Afortunadamente trabajaría  en el mismo sector que cursó sus estudios, el público, lo cual, dados los tiempos que corrían suponía disponer de un as bajo la manga, una especie premio gordo de la vida, una especie de paragüas protector.
La mayoría de sus compañer@s habían llegado a su facultad por descarte  mientras  él lo hizo por vocación lo cual se confirmaba conforme  avanzaban los cursos.   ¡Menuda diferencia de actitud existe entre  quienes ejercen una vocación por convicción y devoción; es decir entre vocacionales,  y  circunstanciales.  Estos últimos generalmente eran derivados, por descarte, al sector privado con mayor o menor fortuna!  

Tras dedicar sus esfuerzos durante menos de un año de a cierta “multinacional” y  la abandonó desencantado. Corría la década de los años noventa del pasado siglo y asumiendo los riesgos económicos que le suponía, se encerró  para prepararse una oposición que al menos   garantizara los garbanzos. Tras un año de “codos” se aseguró un pequeño sueldo si bien antes de un año  había acabado por emigrar, con gran satisfacción de su progenitora .  Todo se había reducido a seguir  la llamada de la sangre, de su instinto natural, aquel bajo el que fue engendrado. Contenía sangre de emigrante instintivo, de nómada feliz, la que transcurre feliz cuando la lejanía deja de ser dolorosa para convertirse en gozosa, donde la valentía de la adaptación prima por encima de todo estancamiento más o menos acomodado.

2 comentarios:

  1. El tiempo es diferente y es oro. Siempre pienso que es mejor actuar, que dejar de hacerlo, siempre sabrás que si fracasas, no era el camino. Pero si te quedas perdiendo el tiempo...

    Besote guapa

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  2. MANUEL. Completamente de acuerdo. Somos caballitos galopantes.

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